En la 2ª Guerra Mundial los llamados relojes de observación son parte esencial del equipo de un piloto.
Estos relojes sirvieron como un medio de navegación, además de los instrumentos de cabina, brújula y altímetro durante los vuelos visuales comunes en esta época. Antes de que iniciara el vuelo un escuadrón, la corona del reloj se retiraba y los relojes eran puestos a cero. Cuando el capitán daba la orden “Inicio” la corona se pulsaba para que los relojes de cada uno de los pilotos estuvieran sincronizados. Una orden previa podía ser realizada gracias a dicha sincronización.
Era muy importante que la mecánica de los relojes fuera de la más alta precisión. Las características técnicas de estos relojes fueron especificadas por el Reichs- Luftfahrt-Ministerium (ministerio de la aviación). La posición en la muñeca, el diseño de la esfera, el tipo de letra y también la dimensión de la corona fue definida por este ministerio.
Fue gran desafío para los fabricantes la producción de los relojes de observación, debido al alto nivel de precisión y de fiabilidad. Entre los años 1930 y 1940, sólo cinco empresas fueron autorizadas a producir este tipo de relojes de observación: IWC en Schaffhausen, Lange + Söhne en Glashütte, Wempe en Hamburgo, y Stowa y Laco (Lacher & Co) en Pforzheim. De estas cinco empresas sólo dos (Lange + Söhne y Laco) utilizan movimientos de producción propia. Las otras tres empresas utilizan movimientos suizos.







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